Muchas personas tienen la tendencia a procrastinar, y las razones pueden ser tantas como las excusas para no hacer aquello que tenemos pendiente. La más popular, es la predisposición a pensar en las complicaciones que eso que tenemos aplazado nos puede traer. En este post te traigo 3 métodos infalibles para forzarte a seguir adelante.  

Como lo mencioné anteriormente las excusas para no iniciar algo, van desde “es que me va a costar mucho”, o quizás, “es una tarea muy difícil”. 

Procrastinar es el resultado.

Es claro que nuestra mente puede jugarnos una mala pasada haciéndonos creer que la tarea que tenemos pendiente es compleja. Pero en el fondo, ésta, es sólo una excusa para postergar el inicio de la tarea, ya sea un proyecto, trabajo, o aquello que tenemos pendiente.

Quizá, se debe a que no encontramos la motivación o el empuje necesarios para iniciar, y esto nos perjudica ya que nos atrasa, dilatando desde horas, días y hasta semanas.

Debido a esto nos invade el sentimiento de que no estamos preparados para esa tarea y, por lo tanto, no se inicia.

Hay una frase que dice: “Al comenzar, se consigue la mitad de la batalla”. Es más que eso, ya que al iniciar una tarea se activa en el cerebro el Efecto Zeigarnik que fue identificado en el siglo XX.

¿Qué es el efecto Zeigarnik?

Este efecto fue descubierto por la lituana quien fuera residente en Rusia hasta su muerte, Bliuma Zeigarnik. Este consiste en que una persona recuerda mejor las acciones interrumpidas que las completas.

Es decir que, si ya se ha comenzado a hacer algo, sentirá una continua incomodidad y molestia hasta que no la complete, ya que no habrá otra forma de sacárselo de la cabeza.

Debido a eso, nos enfocamos más tiempo a ese trabajo para terminarlo lo más pronto posible. Esto se puede ilustrar de varias formas, una de ellas, es quizás, un ejemplo muy actual y frecuente. Estas son las series de Netflix que tras su rotundo éxito han incrementado la producción de estas  paralelamente al número de tele-videntes. Esto se debe a que cuando vemos un capítulo, este casi siempre termina con una inquietud, algo que nos engancha a querer ver el siguiente capítulo.

Muchas personas empiezan una serie y no se levantan hasta horas después, ya sea porque la terminaron o la vieron hasta donde el tiempo alcanzó.

Es por esta razón, que cuando iniciamos una tarea y la finalizamos, y luego pensamos que no era tan difícil como nos pareció al principio. Es aquí donde se activa el Efecto Zeigarnik, ya que nos centremos más persistentemente en nuestro trabajo y esto al mismo tiempo, nos  entusiasma.

¿Cómo comenzar una tarea?

Lo que más nos cuesta para terminar un trabajo es precisamente comenzarlo. Para esto, hay algunos métodos mundialmente famosos y reconocidos por su efectividad a prueba de duda, ya que su eficacia está absolutamente demostrada. Comencemos con el más famoso.

La regla de los 5 segundos.

El libro del mismo nombre fue escrito por la presentadora, autora y oradora motivacional de la televisión estadounidense Mel Robbins. Esta método es bastante sencillo y consiste en contar de 5 a 0 y una vez que llegas a cero, empiezas a trabajar en esa tarea que tienes pendiente.

Para ilustrarlo se pueden dar muchos ejemplos, uno de ellos, es el lanzamiento de un cohete espacial. En este caso, Houston hace la cuenta regresiva de 10 a 0 y cuando se llega a cero, la emoción del lanzamiento es indescriptible. Otro ejemplo, es la llegada del año nuevo,  ya que esto hace a muchos empezar proyectos o metas y al mismo tiempo luchar por ellos.

Cabe mencionar que esta regla es más eficiente cuando se hace de 5 a 0 y no de 0 a 5. Esto se debe a que el número 5 tiene continuidad y el cero no. La cuenta regresiva se puede hacer desde el número que nos parezca y no solo del 5.

Computadora abierta con una imagen de verano.

Método de pasos (enumerar las tareas).

Este método también en muy sencillo ya que únicamente nos invita a escribir al menos tres de los pasos necesarios para la consecución de una tarea. Este método nos indica que, si para cuando llegaste al paso número tres de la lista, aún quieres seguir trabajando, entonces continuas, y si no, la dejas hasta ahí. Pero con este método está comprobado que serán realmente muy pocas las veces que interrumpirás la tarea y no sigas.

Cuando estamos valorando comenzar una tarea muchas veces divagamos y perdemos tiempo sin ningún motivo. Pero cuando finalmente nos determinamos a escribir los tres primeros pasos, llega ese momento donde ya has conseguido alcanzarlos y te das la libertad de decidir como continuar con esa tarea en el caso de querer terminarla.

Y si es así, al finalizar esta tarea, proyecto o como quieras llamarle, experimentas el placer que da el poder tacharla de la lista de  pendientes y al mismo tiempo esa sensación gloriosa que da el deber cumplido.

Fecha límite o de entrega.

Este método funciona a la perfección ya que se trata de quedar de acuerdo con alguien, que para nosotros sea importante su opinión, para presentarle nuestro trabajo.

Esto es con fecha y hora específicos y ese día nos vemos forzados a tener nuestro proyecto concluido.  Esta reunión es precisamente para presentarle a esta persona todos los detalles del trabajo o bien, para someterlo a discusión.

También podríamos pensar en esta persona como si fuera nuestro jefe, quien nos ha encomendado una tarea específica y nos ha dado una fecha de entrega. Es decir, el día de la reunión se convierte en una fecha límite para la finiquitar la tarea pendiente.

Sin embargo, hay que tener en consideración que no todas las tareas se consiguen en un mismo tiempo. Algunas tienen un nivel de dificultad más alto y por lo tanto, requieren más tiempo.

Podría ser que esta tarea necesite la elaboración de una presentación o incluso una investigación más profunda. Algo que puede hacer que su consecución requiera más esfuerzo y tiempo.

Por lo tanto, sea objetivo a la hora de establecer el tiempo que su objetivo requiere  y no se de plazos muy largos, pero tampoco muy cortos. Esto es con el fin de evitar resultados pobres e ineficientes.

Tu cerebro entiende muy bien este método.

Una vez establecida la fecha límite, su cerebro se obliga a estar listo para la tarea y al mismo tiempo evitará las excusas y la procrastinación. Quizá, puedas pensar que hay cosas que no se pueden terminar en el tiempo establecido.

Pero una vez que has empezado a trabajar en ellas, te aseguro, que sí ese plazo fue establecido correctamente, lo conseguirás terminar sin ninguna duda.

El cerebro es un órgano asombroso y a veces subestimamos sus capacidades. Cuando está bajo presión, siempre busca el camino más rápido para solucionar eso que tenemos pendiente.

Por esta razón es bueno ponerse plazos, porque el cerebro funciona maravillosamente cuando lo ponemos bajo presión.

Ya te he presentado 3 de los métodos más efectivos para forzarte a seguir adelante. No lo pienses más 5,4,3,2,1, ¡¡CERO!! ¡¡A trabajar!!

Si llegaste hasta aquí....

Espero que estos 3 métodos infalibles para forzarte a seguir adelante, te sirvan de guía sobre todo para realizar esa tarea o emprendimiento que tienes pendiente. Me encantaría que me dejaras tu opinión en la parte de bajo con tus impresiones de este post. ¡Mil gracias por leerme!

Aquí te dejo este post que es completamentario a este. Siempre enfocados en el tema del emprendimiento.

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Categorías: Emprendimiento

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